Tras el lanzamiento de la nueva versión de Ubuntu 8.04 Hardy Heron, decidí hacer una instalación limpia por razones sanitarias. Desde mi introducción en el mundo GNU/Linux con Ubuntu 6.10, sólo me había limitado a actualizar las versiones. Obviamente al comienzo uno no sabe mucho y a veces mete la mano más allá de la cuenta. Por esto, van quedando huellas y residuos por tanto tiempo de maltrato (ja). En esta ocasión decidí que una instalación desde cero iba a contribuir a la mantención de mi sistema (nótense mis rasgos obsesivos).

